domingo, 21 de agosto de 2011

Perdida

Héroes


6-09-2011




Sandra estaba quieta mirando como la figura de Erik se hacía cada vez más pequeña y no dejó de mirarla hasta que ésta desapareció por completo.Su corazón estaba desbocado y a ella le pareció que de un momento a otro iba a salir disparado de su pecho. El aire le acaricio suavemente su cabello marrón y por un instante dejo de sentir el calor que emanaba de su cuerpo a causa del beso que Erik le había dado. 
Se sentía como en una especie de sueño, no se podía creer lo que acababa de pasar ¿por que él era tan raro?, su carácter era inestable, en una misma conversación la había mandado a la mierda para rato después haberla besado, no lo entendía, carecía de sentido. Ese chico era peor que el Perro del Hortelano.
Quizá no tenía las cosas claras o al menos no tan claras como las tenía ella, esa era la única explicación lógica de su comportamiento de hoy te quiero pero mañana ya no. Sin embargo, ella lo tenía tan claro, se había enamorado de él a pesar de que era un:
Chulo
Hipócrita
Creído
Imbécil
Si, era todo eso pero también podía ser de otra manera, o al menos eso le gustaba pensar a Sandra, pero pocas veces se le podía ver en esa faceta cariñosa alejada de la mascara de gilipollas que llevaba todos los días puesta. Solo de vez en cuando se la quitaba.
Sandra miró el mar ,¿ por que todo era tan difícil? a lo mejor el si que lo tenía claro, pero simplemente tenía miedo a atarse ,o quizá tenía miedo de demostrar lo que sentía como a ella le había pasado. Al principio se negaba a admitir que le gustaba Erik a pesar de que era mas que evidente que era así. Ella estaba enamorada y para esconderlo se ponía una mascara de una chica borde y cada vez que el la miraba y le decía algo en plan broma ella le bufaba como si fuera un gato enfadado y algunas veces incluso arañaba. Quizá a el le pasaba lo mismo y aquella noche solo se había puesto la misma mascara que llevaba siempre, la del niño chulo, hipócrita, creído e imbécil pero luego se la había quitado dejando ver la otra cara de la moneda. 
Pensó en la conversación otra vez como él le había pedido que no se dejara tocar por nadie, ¿estaba celoso de Pino?, si estaba claro que sí ,si no le hubiera dado igual y por mucho que el la dijera que no estaba enfadado por eso Sandra sabía que sí, aunque le parecía una chorada porque para ella el beso con Pino no había significado nada, absolutamente nada. 
Tampoco le había dado asco pero no había sentido ningún cosquilleo ni nada parecido y cada vez que sus labios se juntaban con los de Erik Sandra pensaba que de un momento a otro iba a enloquecer y perder en control. Con Pino no había pasado nada, solo se sentía mal por haberle correspondido ,en principio, cuando realmente ella sabía que el no podía hacer nada porque ella estaba demasiado enamorada de Erik. A Pino también le quería, si, pero como se quiere a un mejor amigo, nada más no había atracción solo cariño.
Ahora Sandra se sentía muy feliz porque volvía a estar llena de optimismo pensando en que Erik quizá si la quería pero era demasiado cobarde como para decírselo. Una vez más todo parecía indicar que algunas cosas aparentemente imposibles pueden suceder, como su amor por Erik ,pero ella tenía miedo de pensar que tan pronto como todo había cambiado aquel día volviera a cambiar al siguiente , que los sentimientos de confusión la atraparan de nuevo , como siempre, y se encontrara una vez más perdida.


   













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