domingo, 21 de agosto de 2011

Montaña Rusa.

06-09-2011

Erik expulsa el humo del cigarro.
Son las once y ha decidido separarse de los demás durante un rato.
No quiere seguir aguantando las gilipolleces tipo: "Y oye...¿Tu hermana y pino están juntos?"
"Y yo qué coño sé, gilipollas."
Además le da igual.
O eso quiere hacerse creer pero él sabe que no puede. Maldita gente.
Ojalá el mundo fuese más fácil, sin amor ni idioteces.
Frunce los labios.
Allí, asomado a la barandilla del paseo marítimo.
Todos están dentro de la discoteca, no hay ni uno fuera.
Mejor.
Hace un poco de fresco y por eso se ha puesto su chaqueta fina de color negro y rayas blancas.
Vuelve a rememorar ese momento en la playa...
"Joder, ya basta."
¿Qué coño le importa a él?
Que hagan lo que le salga de los cojones.
A él se la suda.
Ojalá se la sudase tan facilmente como siempre.
Maldita sea...
¿Por qué le afecta tanto?
Está claro que él no está hecho para relaciones.
"Además, Sandra está mucho mejor con Pino.
Exacto, que se vaya con David.
El bueno y sensible de David Pino.
Que hijo de puta."
Da otra calada al cigarro.
"Puta Sandra."
Sin ella todo sería más sencillo.
Todo sería más sencillo.
Él podría seguir ignorando a los demás.
Desear que el curso pasase rápido y que todo se fuese a tomar por el culo.
Él solo quería conseguir ser algo.
Un cantante talvez.
Joder, encima Pino es su guitarrista.
Y no toca nada mal.
Tendrá que buscarse otro.
"Que cabron..."
Qué decepción más grande.
Y eso que eran amigos.
"No."
Erik ríe sin ganas.
"No te mientas Erik.
NUNCA fuisteis amigos.
Él es otra carcasa vacía..."
-Erik.
Él se da la vuelta.
Cojonudo.
Es ella.
Sandra le mira.
-¿Qué coño haces aquí?-la pregunta.
-Quería pedirte perdón. Por lo del libro de... ayer. Me porté como una borde. Lo siento.
-Ya, vale-Erik la da la espalda. Que se pire.
Que se vaya.
Que idiota es la niña.
Hace cosas y no piensa en las consecuencias.
Dios... si no estuviese tan buena.
¡No!
Ni siqueira está buena.
Si no le pusiese tanto...
La mandaría a la mierda.
-¿Estás bien?-Sandra frunce el ceño.
Cojonudo.
"¿Estas bien? ¿Estás bien?"
-Sí, vete con tus amigos y déjame en paz-la gruñe antes de dar una calada a su cigarro.
-Oye...-ella da un paso hacía él- Si te ha molestado tanto... de verdad que lo siento Erik. Yo... no te lo he dicho antes porque no he conseguido encontrarte solo y... Yo estaba picada por otra cosa y lo he pagado contigo.
Ya le toca los cojones.
-¿Qué es lo que te hace pensar que estoy así por tí, pipa? No todo gira entorno a tí, ¿sabes?-la mira con sus ojos verdes.
-¿Y por qué estás así?
-¿Me dejarás fumar en paz?-la pregunta con burla.
-No hasta que me digas que te pasa-ella se cruza de brazos.
Él pone los ojos en blanco y chirria los dientes.
-Mira que eres pesada, coño. Ni te importa ni quiero que te importe, gracias por tu "GRAN preocupación". Pírate.
Ella no se mueve.
Él da otra calada.
La mira y alza las cejas.
Expulsa el humo, que sube en una nube gris hacia las estrellas.
-¿Qué no entiendes? Qué-te-vayas-a-tomar-por-el-culo. Date una vuelta con tus amigos los libros, esas cosas tan "yupies" que haces tú SOLA-con cada palabra siente que le hierve la sangre. Explota- ¡Oh mejor! ¡Vete con Pino! Y así hablais de lo vuestro y os decidís en que hacer, porque a mí no me dejan de preguntar-gruñe.
Sandra le mira desconcertada, deja caer los brazos.
-¿Lo nuestro? ¿Qué nuestro? Erik, ¿Qué dices?
Él se encoge de hombros y tira el cigarro a la playa.
Se encoge de hombros.
-No sé, lo que dice todo el mundo. Antes de morrearos delante de todo el mundo haber pensado en si la gente miraba. Si hay cosecuencias-la espeta- No voy a cubriros las espaldas ni recoger vuestra mierda.
-Em... Erik. Entre Pino y yo no hay nada.
"Seguro"
-El beso ese no es nada, te lo juro-dice ella mirándole- ya sabes lo que siento...
Hay un silencio.
Erik deja de mirarla con un gruñido irritado.
Qué idiota.
-¿Por eso estás así? ¿Por el beso?-pregunta ella, en su interior esperanzada de que sea así.
-No-dice el rapidamente- Me da igual con quién te lies. Con Pino o con cualquiera, haz lo que te salga del coño con tu cuerpo. Pero no queiro tener que dar explciaciones de tus gilipolleces a la gente.
-Diles la verdad. Que no hay nada...-ella es itnerrumpida.
-No les voy a decir absolutamente nada-dice Erik mirandola furioso- No voy a cubriros las espaldas a ninguno.
-Diles que estoy enamorada de otra persona-sigue Sandra acercándose a él- Tú bien deberías saber quién es esa persona-le intenta coger de la mano.
Él la aparta mosqueado.
-Jaja, qué pena que esa persona no te quiera como te mereces, ¿no? Lo siento nena es lo que hay. No haberte enamorado de mi. No me va el incesto. ¿Recuerdas? Somos "hermanos". No irás a destruir neustra tapadera, ¿verdad?
-Eres un idiota, ¿lo sabías?-dice ella con lágrimas en los ojos sin entenderle del todo.
-Dime algo que no me hayas llamado ya-dice él con asco- Vete con tu príncipe Pino.
Sandra le mira.
Cierra los ojos un instante.
Las lágrimas le caen.
Le mira.
-Erik, ¿por qué me tratas así?
-Porque me sale de los huevos y porque soy así. ¿Cómo quieres que te trate? ¿Que te llame princesa? ¿Qué te lleve el desayuno a la cama? Lo siento, no soy así y lo sabes.
-No, tampoco es eso pero...-Él la itnerrumpe de nuevo, demasiado molesto.
-Abre los ojos. El tío que tú quieres no soy yo.
Ella se seca las lágrimas aunque es inútil.
-Sí, te quiero a tí. ¡Te quiero! Pero me lo pones muy difícil y no sé el por qué.
-Dios... que vale tía. Que te pires. Déjame en paz de una puta vez- él niega con la cabeza y se sienta en la barandilla del paseo marítimo.
-Erik, ¿por qué eres así? ¿Por qué un día me compones canciones y... al siguiente me mandas a la mierda? ¿Eh? ¡¿Por qué?!-ella ya está desesperada, irritada, triste- ¡¿Qué queires?! ¡¿Volverme loca?! ¿Joderme...? ¿Qué quieres?
-Lo que quiero es que me olvides-le responde él secamente.
Ella siente como una bofetada en la cara.
Más claro imposible.
Él la mira.
Algo dentro de él se agita.
Maldita culpabilidad.
Pero...
¿Es solo eso?
Sin saber como sus labios hablan por sí solos.
-O que no te dejes tocar por más tíos-se oye decir a sí mismo.
¿Qué coño...? ¿Desde cuando le da por sincerarse?
Sandra le mira.
Un latido en su corazón.
Con él es siempre así.
Una montaña rusa.
Se sube y baja.
Inestable.
Como el cáracter de Erik.
Pero a veces ocurren cosas así.
-Te lo juro-ella asiente No pretendía que me tocase... Yo... ¡Me aparté cuando me besó! Solo quiero que tú me toques, Erik. Nadie me tocará... Solo tú-ella le coge de la mano.
Esperando la reacción de él.
Erik la mira con sus ojos verdes.
¿Por qué la hace llorar? ¿Qué consigue con ello?
Se baja de la barandilla.
"Maldita sea..."
Tira de la mano de ella hacia él en un movimiento rápido.
Y termina con la distancia entre ellos.
La besa, independientemente de lo que le dice la cabeza.
Solo respondiendo a lo que le pide el cuerpo.
Y ahora eso son los labios de Sandra.
Maldita culpabilidad.
La coge el rostro sintiendolo húmedo por las lágrimas derramadas.
Ella abre los labios y deja que él meta su lengua.
Sintiéndose.
Sandra le agarra de la chaqueta con el corazón bombeando a mil.
Puede sentir el tacto húmedo y cálido de la boca de Erik, contrarrestado con el frío del pearsing de su lengua.
Un cosquilleo la recorre.
Él siente esos labios tan suaves.
Ese sabor tan dulce.
Esa adrelalina.
Esa... adicción que tiene ella.
Lo que hace que sea pegajosa pero... pero adictiva.
Tras unos minutos se separa de ella mientras siente como Sandra se inclina hacia delante para seguir con el beso.
Él la mira.
La agarra del rostro, apretándola levemente los mofletes.
-Espero que te acuerdes de lo que has dicho.
La aparta antes de que ella peuda decir nada, siquiera reaccionar.
Se va y la deja sola en el paseo marítimo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario