Villanos
20-08-2011
Se despertó mirando a la persona que tenía a su lado, estaba dormida. La noche anterior ese chico había sido su compañero de juegos, no había estado nada mal pero la verdad es que había disfrutado de cosas mejores así que ese pobre nunca más iba a pisar su habitación y si pensaba que iba a hacerlo es que era un iluso. Vio como se movía en sueños, mierda estaba dormido, tenía que derpertarle porque no pensaba dejar que ese sujeto durmiera más tiempo en su cama, no se lo merecía solo tenían derecho a eso Pyros y Raul, ellos si que sabían, no ese imbécil.
Le acarició el pelo con dulzura , despúes la cara y le regaló un beso apasionado en los labios, como todos los que daba ella, él se despertó y le miró con sus ojos azules y le regaló una sonrisa, que rico, ella se la devolvió
- Buenos días, precioso, ¿has dormido bien?
El le empezó a acariciar el brazo con mucha ternura y ella sintió un poco de asco pero no dio ninguna señal de ello.
- Sí, ¿como no?- El le agarro la cara con ambas y manos y se acercó para besarla. Ella esperó al momento perfecto para apartarle que fue justo cuando sus labios estuvieron apunto de rozarse.
- No, cielo ya no más que tengo cosas que hacer y ya sabes que si empiezo... no acabo- El chico le miró decepcionado.
- lo siento, otro día. Oye amor me puedes traer un vaso de agua de la nevera estoy sedienta
- Si.
Ella le sonrió, que estúpido era, ella podía administrarse sola el agua si quería pero necesitaba que el saliera de la habitación. El chico rápidamente salió del cuarto de ella.
- Adios, Talassa, ahora vuelvo con agua.
- Vale- Ella se acercó y le dio un beso en los labios, después le guiño el ojo y cerró la puerta con pestillo para que ese chico no pudiera entrar, menos mal que el no sabía atravesar paredes, hubiera sido un problema.
Ordenó un poco la habitación y cogió un biquini rojo de su armario y se lo puso. Tenía muy claro a donde iba a ir. Siempre que se aburría se iba a la playa porque le encantaba el agua del mar y a veces la necesitaba. Se metió en la ducha y se concentró. El cuerpo de Talassa se fue transformando poco a poco en un charco de agua que se deslizó por el desague. No era la primera vez que lo hacía. Siendo agua se fue teletransportando por las diferentes masas de agua hasta llegar a una playa, no tardo mucho, tenía practica. Cuando lo vio oportuno dejo de ser agua y se convirtió en la preciosa chica que ella era, sus ojos verdes miraron la playa. Estaba llena de la estúpida gente normal que se dedicaba a sus estúpidas actividades.Talassa les odiaba simplemente por ser diferentes a como lo era ella. Eran unos seres insignificantes que no se merecían vivir en ese mundo, se creían gente importante pero la realidad es que carecían de cualquier tipo de importancia, eran pequeñas flores en un campo pisadas por una apisonadora, nada más, débiles.
Talassa empezó a nadar y a dejarse llevar por el agua, eso la relajaba mucho, era muy agradable,era su momento mágico pero después de mucho rato se empezó a aburrir. Observó a los humanos con asco y entonces pensó en divertirse un poco, se concentró, creó unas olas enormes y aumentó las corrientes para que los bañistas no pudieran disfrutar de un baño placentero. La gente empezó a gritar al ver como las olas inmensas se abalanzaban sobre ellos, muchos empezaron a salirse del agua y Talassa disfrutó viendo el miedo en ellos y escuchado los gritos de aquellas personas insignificantes en la sociedad. La bandera de la playa estaba amarilla pero en poco tiempo fue cambiada a roja. No había ni una sola persona en el agua excepto ella, que seguía nadando tranquilamente a pesar de las peligrosas olas.
Un socorrista la vio y le hizo señales para que saliera del agua pero ella le ignoro. El socorrista se metió en el agua y se acercó nadando hacía donde ella estaba.
- Señorita sal del agua- Talassa le miró con odio ¿qué se creía ese socorrista?, el no podía darla ordenes, el no era nada, escoria, tal vez.
-¿No me ha oído? sal del agua. La agarró de la mano y la intentó llevar con el.- Aquí no puede estar es por tu propio bien, vuelve a la playa.
Talassa le miró con odio.
- No, precioso estas equivocado,eres tu quien no puede estar aquí.
El socorrista no la entendió. Talassa hizó que una fuerza tirara del cuerpo del socorrista metiendole dentro del agua. El intentó soltarse pero no lo conseguíó, se estaba quedando sin aire, no había manera.Al poco rato el socorrista estaba muerto.
- Lo siento, bonito. Talassa hizo que las olas del mar llevaran el cuerpo a la orilla para que todo el mundo pudiera verlo y sembrar así más pánico.
Después emprendió rumbo a su hogar de la misma manera que antes lo había hecho. Al poco rato ya estaba en el baño de su habitación, secándose su melena pelirroja. Pensó en que quizá Raul le echaría la bronca porque decía que no se podía matar sin una buena razón, pero bueno ya se le ocurriría algo para disuadirle porque obviamente se iba a enterar del suceso porque no tardaría mucho en salir en las noticias, que divertido iba a ser ver en la televisión la catástrofe que ella había provocado,si, muy divertido.
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