10-09-2011
Eran las 10:00 de la mañana y todos los alumnos estaban ya en el comedor para desayunar. Muchos de ellos cogían las bandejas y elegían lo que querían. Había una gran variedad de comidas típicas de desayuno: tostadas, zumos de distintas clases, café, chocolate, leche, salchichas... Sandra entró en el comedor. Tenía los ojos rojos e hinchados, lo que no hacía sino resaltar sus oscuras ojeras de color morado. No había dormido en toda la noche, y le dolía la cabeza de tanto llorar. Llevaba el pelo recogido en un moño deshecho, parecía que no se había peinado y posiblemente no lo había hecho. ¿Para qué molestarse?
Agarró una de las bandejar y se fue a servir el desayuno. No cogió mucho porque apenas tenía hambre, solo un té para espabilarse y un par de galletas.
- ¿Sandra....podemos hablar un momento? -ella alzó la cabeza para mirarle a los ojos, pero en vez de decirle nada se giró y fue a buscar un sitio para sentarse. No pensaba hablarle, él le había colgado la noche anterior y eso le había molestado. Odiaba que la dejaran con la palabra en la boca. Pino suspiró y la siguió a una distancia prudencial, por si acaso se le ocurría darse la vuelta y tirarle el té encima. Sandra se sentó en una mesa apartada, como siempre.
- ¿Sigues enfadada? -Sandra asintió, ¿no era obvio? Después mojó una de las galletas en el té y se la llevo a la boca.
- ¿Hay algo que pueda hacer para arreglarlo? -ante su muda indiferencia, continuó con su súplica.- Sandra yo... lo siento muchísimo. -Sandra se llevó la taza de té a los labios. La única señal de que seguía escuchando a Pino era el ligero temblor que agitaba sus manos.
- Ayer me colgaste -Pino se sorprendió, no esperaba escuchar ese reproche por parte de Sandra.
- Ya, lo sé y lo siento. Es que....no se, no podía soportar lo que me dijiste. Lo de que no sabias si me volverías a querer igual. No puedo soportar esa idea.
- Ya, ni yo la de que mi mejor amigo sea un asesino- contestó ella con brusquedad.
- No pienses en eso entonces. Por favor Sandra, eres lo más importante que tengo en este mundo -Sandra se metió la galleta en la boca y masticó con lentitud. Pino no podía soportar ese silencio incómodo.
- No me ignores por favor
- No te ignoro, estoy desayunando, ¿no lo ves? -en otro contexto, Pino quizás hasta se habría reído de lo sarcástico de su comentario.
- Vale. Pues....¿hay algo que pueda hacer para arreglar lo ocurrido?
- Mostrar arrepentimiento y dejar de hacerlo- las palabras sonaron débiles, como si fueran una súplica o un ruego más que una orden.
- Arrepentimiento puedo mostrarlo por haberte hecho daño, pero no puedo dejar de hacerlo- aquellas palabras molestaron a Sandra, era como si Pino le acabara de confirmar otra vez que era un asesino y que le daba igual serlo.
- Pues si vas a seguir matando , no tengo nada de que hablar- Sandra se levantó, pero antes de poder irse Pino le agarró de la mano.
- Sandra, por favor, no puedo soportar la idea de que me dejes, pero mucho menos la idea de que te hagan daño.
- Pues ya sabes el precio que pagas- Sandra volvió a hacer ademán de irse pero una vez más Pino se lo impidió.
- Sandra....-sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas- , por favor.
Sandra le miró y sintió pena por el pero no podía soportar todo lo que estaba pasando. Le había decepcionado. Se sentó y dio otro sorbo al té.
- Sandra, dime algo, por Dios -Pino ya no sabía qué hacer para que ella le perdonara, pero no pensaba rendirse, no iba a perderla bajo ninguna circunstancia.
-¿Qué quieres que te diga? , ya hemos hablado suficiente de esto -su voz empezó a quebrarse- y ayer me colgaste. No hay nada más de que hablar -Sandra se levantó con brusquedad de la mesa y cogió la bandeja. Pino fue tras ella.
-No, no hemos hablado suficiente de esto.No habremos hablado suficiente hasta que no me hayas perdonado.
Sandra dejó la bandeja en el sitio indicado y después se topó con la mirada de Pino. Pino estuvo a punto de retroceder, como si los ojos de Sandra le empujasen hacia atrás. Unos ojos llenos de decepción, tristeza, enfado y....¿miedo? ¿Sandra tenía miedo de el? Pino sintió pavor ante esa certeza. La chica de la que estaba enamorado no solo no le correspondía, sino que le temía.
Debía arreglarlo.
Y cuanto antes.
-Sandra, yo....te juro que no volvere a hacerlo, te lo juro, no volveré a cazarlos, pero por favor háblame.
Las lagrimas se empiezan a arremolinar en los ojos de Sandra, pero esta vez no es por causa de tristeza, es por la emoción. No aguanta más. Se abalanza sobre él y le da un abrazo. Eso pilla a Pino desprevenido pero a pesar de eso corresponde al abrazo estrechándola con fuerza entre sus brazos. Ella llora aliviada sobre su pecho.
- Gracias- Le susurra al oído. Ella oye esas palabras y continua llorando. Su llanto suena poco porque esta amortiguado por el cuerpo de Pino, pero es intenso.
-Ya, ya, no pasa nada....tranquila preciosa, estoy aquí.....seguire siempre aquí....tranquila.- Pino le da golpecitos en la espalda para intentar consolarla.
- Sandra,venga tranquila- Pero ella no para de llorar y no le suelta. Aún sigue abrazada a él. Se siente bien en sus brazos, protegida, como si nada malo pudiera pasarla.
-Sandra, venga, vamos- Pino le dió un beso en pelo, la apartó un poco y le secó las lagrimas con el dorso de la mano. Ella le miró con sus ojos castaños todavía empañados.
- Pino yo... lo siento- Seguía llorando, cerró los ojos intentando evitar que le salieran mas lágrimas- He sido muy injusta contigo. Te prometí que no te dejaría solo y ademas sólo lo haces para protegernos.
-No te preocupes, sé que te preocupas por mi y siento haberte hecho sufrir así, tranquila preciosa- Pino le dio otro beso pero esta vez en la mejilla y le acarició el pelo con ternura. Sandra no pudo evitar sonreír ante esas muestras de cariño.
- Es que lo que pasa es que se me juntan muchos miedos.- Sandra intentaba excusarse.- Miedo a perderte, a que te maten , a que cambies y te conviertas en una persona fría y despiadada, bueno.... en un asesino.
-Nunca cambiaré, Sandra, y si cambio no cambiara lo que siento por ti nunca. Me convierta en lo que me convierta en este mundo jamás dejaré de amarte.- Sandra se enrojece levemente.
- Siempre estaré ahí, y además si no estoy, siempre puedes acordarte de mi, ya sabes que tengo poder sobre los recuerdos. De todas formas nunca te dejare sola, mientras estés conmigo, mientras tu no seas la que me abandone.- Sandra meditó las palabras de Pino.
- Y he estado apunto de hacerlo...- Pino puso cara de terror.
- No digas eso, pequeña.
- Es verdad, casi te dejo solo...
- ¿Hubieras dejado de hablarme por esto?- Pino no quería creerse eso.
- Pensaba hacerlo, estaba convencida. La simple idea de que seas un asesino me da miedo.
- ¿Por qué? Tu nunca tendrás que tener miedo de mi.
-Ya, pero es a perderte, a que ya no estés a mi lado. No puedo.Te necesito, Pino.
-Ya te he dicho que siempre estaré contigo. Ni siquiera la muerte me separara de ti. Seguiré en tu memoria,
dispuesto a acudir cuando me llames. Y...yo también te necesito, Sandra- Ella le sonríe, ya está feliz.
- ¿Lo prometes? - le pregunta divertida.- ¿Me prometes que siempre vas a estar a mi lado?
- Te lo juro. Estaré siempre a tu lado. Mientras tu me quieras en el, claro.
- Siempre te querré a mi lado, Pino, siempre. Y, ¿sabes qué?, que me da igual que seas un asesino, me da igual, porque te quiero, y...
- Yo... - Los ojos de Pino se empezaron a empañar.- Gracias- Abrazó a Sandra con todas sus fuerzas. Sandra correspondió a su abrazo.
- Gracias a ti, por haber insistido y no haberme mandado a la mierda después de todo esto.
- No podria haberlo hecho, Sandrita. Tú eres parte de mi, hacerlo sería como si me hubiese arrancado un brazo. No, -Pinó lo pensó mejor.- hubiera sido peor,mucho peor,como arrancarme el corazón.
Sandra estaba emocionada, nunca nadie le había dicho algo tan bonito.
Sandra estaba emocionada, nunca nadie le había dicho algo tan bonito.
- Empiezo a pensar que tu también eres parte de mi.
- Pues claro, preciosa - Pino sonrió y señaló al corazon de Sandra- Porque estoy aquí, con tus sentimientos-señaló ahora su cabeza- y aquí, con tu memoria.
Sandra le da un beso en la mejilla.
Sandra le da un beso en la mejilla.
- Te quiero, Pino.
- Y yo a ti Sandra.
- Siento haberte tratado tan mal.- dijo Sandra totalmente arrepentida.
- Y yo siento haberte preocupado.
- Oye, gracias por haberlo contado, seguro que no ha sido nada fácil para ti y gracias por protegerme y protegernos.
- Gracias a ti por existir, Sandra, gracias a ti por ser mi luna y mis estrellas, por iluminar mi noche.- Sandra volvió a enrojecer a causa de las palabras de Pino.
- Sandra necesito preguntarte una cosa que he estado dándole vueltas, ¿qué es eso que me dijiste que a veces pensabas?- Sandra le miró sin comprenderle.
- ¿Cómo?
- Ya sabes, cuando te bes...cuando pasó eso de la playa. Me dijiste que a veces pensabas algo
pero no me dijiste el qué.
- Pino, no sé de me hablas ponme en situación.
- Pues....antes de que.....antes de eso que pasó- Pino se sentía incapaz de mirar a Sandra a la cara.
- ¿Te refieres al beso?.
- Em, si, eso- se sentía incomodo hablando de eso, pero necesitaba saberlo.
- Bueno no lo recuerdo muy bien la verdad.
- ¿Te paso el recuerdo?-Pino la miro a las ojos y le cogió las manos intentando mostrar su apoyo. Sandra parpadeó deprisa, nerviosa.
- ¿Quieres saberlo, de verdad?
- Sí, claro. Es importante para mi. - Sandra lo pensó por unos instantes y llego a una conclusión.
- Esta bien, lo hare por ti.
- Veamos..- Pino puso su mano en el hombro de Sandra y cerró los ojos, pasándole el recuerdo. Ella cerró los ojos, estaba otra vez en esa playa bañándose, cerca de Pino. El recuerdo pasó, ya sabía a lo que él se refería. La imagen se disipó rápidamente, solo se había visto lo necesario del recuerdo, ni siquiera había dado tiempo a que pasara lo del beso. Ella abrió los ojos de repente.
- Y ¿bien?
- Pues.... -Sandra no sabía como decirle eso.- Bueno, me cuesta decir esto, entiende que ese día estaba triste y por eso pensaba determinadas cosas que ahora no sé si pienso. En este momento me resulta imposible sentirme de la manera en la que me sentí el otro día.- Eso era cierto, lo suyo con Erik había avanzado mucho.
- ¿Pero qué era lo que pensabas?
- Pues.. ¿quieres que te lo diga realmente, aunque ya no lo piense?
- Si
- Bueno, pues la frase decía que eres lo casi lo único bueno que tenía en el mundo y que te quiero mucho
y que a veces pensaba que...- Sandra hizo el esfuerzo por contestar, aún sabiendo que en esos momentos se estaba traicionando a si misma porque ella quería a Erik.- Tu podrías ser la persona con quien yo decidiera estar para el resto de mi vida porque lo de Erik pasará, porque no tiene futuro y cuando el no esté
se que me enamonare de ti. Eso quería decirte, pero no pude.- Sandra bajó la mirada.Los ojos de Pino se llenaron de lágrimas y tragó saliva; empezó a decir algo, pero se calló, y abrazó a Sandra. Ella le correspondió y luego se apartó.
- Pero... Pino ya no sé si siento eso.- Sintió un pinchazo de dolor en el corazón al decirle eso. Pero tenía que serle sincera, después de lo que había pasado con Erik, no podía pensar eso.
- Bueno....de todas formas, gracias - Pino apartó la mirada para secarse una lágrima. Sandra notó aquello.
- Quiero decir que ya no estoy segura de creer que lo de Erik no tenga futuro- Intentó consolarle, pero eso no eran palabras de consuelo para Pino. -¿Pero sabes una cosa? Si no pudiera estar con el querría estar contigo, ambos sois las personas que más quiero en este mundo.
- No puedes imaginarte cuanto te quiero pequeña.
- Si, me lo imagino, no todo el mundo mata por amor
- De todas formas, me has prohibido que lo vuelva a hacer- Pino la sonrió.
- Si, pero si crees que debes hacerlo, hazlo.Te voy a querer igual, como el chico que si hubiera llegado antes
podría haber sido algo más que mi mejor amigo.- Pino la mira sorprendido.
-¿ Estas segura?
- Completamente.
- Te quiero, Sandra- Pino le dedica una media sonrisa y ella le regala un beso en la mejilla. Pino la acaricia con ternura- Venga, vamos a la playa los dos ¿vale?- Ella cierra los ojos disfrutando del tacto de los dedos de Pino. Después los abre.
-Vale. Vamos.
Sandra Palacios en colaboración con El Príncipe
-Vale. Vamos.
Sandra Palacios en colaboración con El Príncipe
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