martes, 24 de julio de 2012

La metamorfosis de Kafka

Heroes

Hacía exactamente varios días que Erik se había marchado de la casa, y para Sandra los días eran cada vez mas agotadores y más pesados. Todo era mucho mejor que antes, eso era verdad, Pino, su buen amigo había resucitado de entre los muertos y parecía que ahora iba a quedarse a su lado para siempre tal y como él le había prometido en su momento. Sin embargo la perdida de Erik era insoportable. No era que se hubiera marchado( eso lo hacía muy a menudo, y siempre volvía a  casa por razones ocultas e incomprendidas) era que ella misma se había dado cuenta de que por mucho que le quería era imposible que lo suyo con el llegara a funcionar en un futuro, simplemente no funcionaba, estaban destinados a estar separados de por vida, no importaba lo mucho que se pudieran a llegar a querer, no importaba nada, todo era inútil y saber eso era lo peor de todo. Ante esa desesperación Sandra no sabía que hacer. Por eso posiblemente, ella se había agarrado a lo único bueno que había en su vida, después de Erik: Pino, hasta tal punto que se había volcado en una relación con él. Llevaba exactamente 2 semanas siendo su novia y la verdad es que Pino era un chico encantador, atento, romántico,dulce, cariñoso, todo lo contrario a Erik. Pero a pesar de todo eso el dichoso pokero seguía presente en su mente, constantemente y por mas que ella intentara que eso cambiaría Erik seguía allí día y noche. Cierto era que en algunos momentos cuando estaba con Pino se olvidaba de él pero aun así le evocaba más de lo que realmente deseaba. Sandra se encontraba en la terreza leyendo un libro llamado" El túnel". Dos golpecitos la sacaron de la lectura.
- ¿Se puede, pequeña?- Sandra sonríó al ver a Pino en el marco de la puerta.
- Claro, pasa- Ella metió la foto de la familia que usaba como marcapáginas dentro del libro y lo cerró.
- ¿Qué estabas leyendo?- preguntó Pino con curiosidad, mirandola con esos ojos azules. Sandra se perdió en su mirada un instante pero al rato volvió a la tierra. Aunque lo que dijo tras salir de su trance no tuvo mucha lógica.
- Un libro. - ella se rió de su propio comentario y rectificó enseguida.-Un libro llamado el " El túnel" - Pino la sonrió.
- Eres tan... no se como decirlo
- ¿Friki de los libros? ¿rata de biblioteca?- Pino la miró con horror primeramente y después la sonrío y le toco la mejilla.
- Sandrita, jamás diría semejante cosa de ti. Te quiero.
                                             
- Y yo...- Pino se inclinó acercandose a ella y la agarró el rostro con ternura para después regalarle un beso suave en los labios. Sandra cerró los ojos y disfrutó del beso.  Los besos de Pino era muy diferentes a los de Erik, eran suaves, cálidos y sobre todo transmitían mucho amor y cariño. Los de Erik eran todo lo contrario llenos de pasión. Pino se separó dando por terminado el beso.
- Nunca te he preguntado cuál es tu libro favorito...
- adelante puedes hacerlo ahora
- ¿ Cual es tu libro favorito, Sandrita? - Ambos se empezaron a reír. Sandra le miró divertida.
-Pues mi libro favorito es la metamorfosis de Kafka
- ¿El del escarabajo? - Pino le miró extrañado hubiera esperado cualquier libro menos ese, un libro como Harry Potter o la Princesa Prometida, sin duda Sandra era una caja de sorpresas.
- ¿Puedo preguntar el porqué?
-Bueno es que siempre me he sentido identificada con el protegonista...
- No eres tan fea Sandrita...
- Idiota...
- Quiero decir que bueno el un día se despertó siendo un escarabajo, algo raro y yo un día me desperte leyendo la mente a la gente y eso también es raro. ¿no?
- Yo, prefiero llamarlo especial....-Sandra le dedico una sonrisa y se volvieron a besar.

En esto pensaba Sandra, pero de esto hacía tiempo. Finalmente había elegido a Erik, si una gilipollez absoluta elegir a aquel que no te acepta, que no te entiende y que no sabes a ciencia cierta si te quiere, pero Sandra era rara... rara como el escarabajo de la metamorfosis.  Sin que nadie lo supiera jamás unas lagrima se le escaparon ¿era posible que se hubiera enamorado de Pino?


viernes, 15 de junio de 2012

Dana

Héroes

  31-05-12

Sus labios se juntaron y ambos empezaron una dura lucha usando la lengua como estoque, tratando de vencer la resistencia del adversario y penetrar en su boca mientras en el exterior sus cuerpos se tropezaban por la habitación buscando alguna pared a la que agarrarse. El equilibrio hacía tiempo que se había fugado con el pudor, y pronto acabaron cayendo en una de las esquinas de la habitación.
Pino acarició la espalda y el culo de su pareja de esa noche, una rubia con la que no había llegado siquiera a presentarse. Estaba sentado en uno de los sofás, escuchando una canción de la que no sabía el nombre, cuando entró ella con otras tres personas. No se fijó mucho en ellos, demasiado ocupado liándose un cigarrillo, hasta que la chica se sentó a su lado con un cubata en la mano. Se giró desganado y al ver la descaradamente lujuriosa expresión de la chica trató de fingir algo de interés en ella. Faltaban aún demasiadas horas para el amanecer y se sentía incapaz de soportar el martirio de la madrugada sin alguien con quien poder entretenerse.
Prefirió ahorrarse la molestia de tener que iniciar una conversación antes de lanzarse a por ella con un fuego falso brillando en sus ojos y una energía en sus movimientos que realmente no sentía. Cada vez entendía menos esos absurdos prólogos que tan importantes parecían ser para el resto del mundo: todos nacen y mueren solos, y tratar de aliviar esa soledad con otra cosa que no sea contacto físico, carnal y crudo, es como intentar curar una quemadura con ácido. Era precisamente ese intento de comunicación el que resaltaba la distancia abismal e insalvable entre las personas y volvía más doloroso el exilio de cada cual en su propia mente.
Tras recorrer en profundidad cada curva y cada firme superficie del culo de su improvisada compañera de madrugada, pasó las manos a su zona delantera. Primero masajeó con fuerza sus pechos, pasando sus dedos sobre la fina tela del top con la habilidad de un genio del piano al tiempo que apretaba firmemente el resto de la generosa montaña con la palma de la mano. Luego fue bajando una de las manos, rozando el vientre desnudo de la chica que ahora respiraba con fuerza sobre sus labios, atravesando su cintura y llegando hasta sus muslos. Acarició la parte interior subiendo tentadoramente antes de retroceder de nuevo, llegando cada vez más arriba en sus incursiones hasta que finalmente posó la mano entera sobre la cremallera de sus vaqueros. En ese momento ella se apartó y le miró a los ojos con las pupilas ardientes de deseo.
- Vamos a... no se, ¿hay algún baño aquí? -susurró ella entrecortadamente. Pino logró escucharla a pesar del ruido del aparato de música que vomitaba a todo volumen canciones reggae o house, mezclando ambos géneros desordenadamente. Su voz era suave y al mismo tiempo cargada de lascivia, y Pino se sintió extrañamente atraído por ella. Por primera vez, se fijó en sus ojos color miel enmarcados por dos cascadas de pelo pajizo , unos ojos que parecían atravesarle la mente y beber directamente de sus recuerdos.
-¿Y qué haríamos nosotros en un baño? -preguntó Pino con una inocencia que se vio desmentida por el beso con que recorrió el hombro y el cuello de la chica.
-No se, ¿tú que crees? -contestó ella poniendo su mano sobre la cada vez más abultada entrepierna de Pino.
-Tal vez deberías demostrármelo en persona allí -le susurró al oído antes de morder delicadamente el lóbulo de su oreja.
Con dificultad ambos se pusieron en pie y Pino guió a la rubia entre las nubes de marihuana y las botellas tiradas por el suelo de la habitación.
Cuando por fin llegaron al baño, comenzaron a desnudarse el uno al otro mientras seguían el baile de besos y caricias. Antes de librarse de sus pantalones Pino logró concentrarse lo suficiente como para sacar la cartera y extraer de ella un preservativo, dejándolo sobre el lavabo después para tener las manos libres. Cuando acabaron de quitarse la ropa Pino aplastó a la chica contra la pared, aferrando su culo con ambas manos mientras ella entrelazaba las piernas en su espalda. Sintió la humedad y el calor que fluían de la entrepierna de la gimiente rubia en su vientre, y su propio miembro se alzaba ahora completamente erecto y duro.
-Así que era esto a lo que te referías -dijo Pino respirando agitadamente antes de separar a la chica unos centímetros de su torso para poder lamer sus duros pezones.
-No, esto es solo el principio -repuso ella juguetonamente acariciando el cabello castaño de Pino. Se soltó de sus musculados y anchos hombros y desentrelanzando las piernas fue descendiendo por sus abdominales hasta que tuvo el grueso miembro de Pino frente a su rostro. Con una sonrisa, paseó la lengua por el glande antes de cubrir con su saliva el resto del pene. Cuando toda la superficie estuvo recubierta de una brillante capa de humedad, la chica fue engullendo la dura verga mientras succionaba con suavidad y masajeaba los testículos de Pino con una mano. La otra la tenía enterrada en su ardiente entrepierna, que necesitaba de forma cada vez más apremiante algo con lo que satisfacer su apetito.
Tras unos minutos, Pino estaba al borde del orgasmo. Su resistencia, que normalmente generaba rumores entre los habituales del local, se había visto doblegada sin apenas oposición ante la invasión de los labios de la rubia. Había repasado ya la alineación de todos los equipos de fútbol que conocía, resuelto mentalmente un par de ecuaciones no demasiado complejas e incluso visualizado a Erik besando a Sandra, pero ninguna de esas cosas era capaz de retrasar siquiera un par de segundos el inevitable final. Finalmente acabó, entre espasmos, en la boca de la chica. Usando todo su esfuerzo mental, logró concentrarse lo suficiente como para que el cuarto de baño dejase de dar vueltas a su alrededor. ¿Se había....mareado? En ese momento, sintió unas manos ascender por sus muslos y vio a la chica acercarse a el, aún sonriente. Se levantó bruscamente, y agarrándola por los hombros la sentó sobre la tapa del inodoro, sin necesidad esta vez de fingir la pasión que embargaba su pecho y disparaba su pulso. Sus sentidos se habían agudizado hasta extremos felinos: el tacto de la piel caliente y algo húmeda por el sudor de su compañera le saturaba la mente, al igual que el aroma a sexualidad con que habían llenado la habitación. Los movimientos de su cuerpo eran rápidos y fuertes, más parecidos a los de una fiera dando caza a su presa que a los de un adolescente, y su semblante tenía ahora un gesto primitivo y bestial que daba a sus facciones una apariencia casi aterradora.
Abrió las piernas de la rubia y enterró la boca en sus labios. Mientras con la lengua lamía el clítoris introdujo un dedo en el interior de su húmeda gruta y empezó a moverlo rápida y cadenciosamente. Sintió las manos de la rubia aferrar su pelo corto y castaño, apretándole la cabeza contra su sexo inflamado. Su lengua alternaba las atenciones al clítoris con las que proporcionaba al exterior de los labios vaginales, como si no fuera capaz de decidirse por ninguno de los dos manjares. Ajena al dilema de su compañero, la chica gemía cada vez más alto, provocando una extraña reverberación en las paredes recubiertas de azulejos desconchados del baño.
Finalmente, Pino se irguió poco a poco, con las pupilas fijas en los ojos de la rubia. Sus mejillas brillaban bajo la fina película de humedad que las recubría. Con una sonrisa, cogió el preservativo y rasgó el envoltorio, que arrojó a una esquina de la habitación. Se puso el condón, y sin decir palabra la chica se apartó para dejar que se sentase sobre el inodoro, colocándose ella después sobre su mástil. Pino la agarró por las caderas y hundió su miembro de golpe, subiendo el ritmo con cada nueva embestida mientras besaba apasionadamente el cuello de su compañera o jugaba con sus pezones. El interior de la rubia le apretaba la verga con fuerza, como si quisiera impedir que se marchase. Ahora eran los gemidos de ambos los que inundaban el cuarto de baño y fueron creciendo en intensidad hasta que, con un último empujón, llegaron al orgasmo simultáneamente.
Dos minutos más tarde, ambos salían del cuarto de baño con las mejillas arreboladas y, en el caso de la chica, el pelo alborotado y enmarañado. Al llegar al salón, algunos de los que allí se drogaban o bailaban se volvieron hacia ellos y comenzaron a aplaudir y vitorearles. Una de las chicas sentada en el sofa fingió ser penetrada por un amante invisible mientras gemía de forma ostensiblemente falsa. Al parecer, las paredes del edificio no estaban insonorizadas. Pino soltó una carcajada que cortó a la mitad. ¿Qué hacía el riéndose? De hecho...¿por qué se sentía tan vivo? Tenía la mente despejada, pues la parte que normalmente estaba ocupada recordando una y otra vez el momento en que Sandra le dijo que volvía con Erik había desaparecido. Se volvió hacia la chica.
-¿Cómo te llamas? -preguntó con la boca repentinamente seca.
-Vaya, por fin lo preguntas...empezaba a pensar que solo querías sexo conmigo -contestó ella burlona-. Me llamo Dana.

El Príncipe

jueves, 14 de junio de 2012

Napalm

 Héroes

7-3-12

Las grandes moles de hormigón que se alzaban a ambos lados de la carretera comprimían el ambiente, taponando el encapotado cielo con sus rostros fríos y duros, alzando las manos hacia lo alto como si tratasen de llevar su corrupta presencia hasta las propias nubes. Una lluvia fina, constante y sucia barría las aceras, formando oscuros regueros que se hundían luego en las entrañas podridas de la urbe a través de los profundos agujeros de las cloacas. Los coches pasaban a toda velocidad sobre el asfalto encharcado , sin detenerse en su frenética carrera, levantando olas de agua contaminada y dejando tras de sí una grisácea estela de polución. La luz solar, cada vez más escasa conforme la tarde desembocaba en el crepúsculo, fue sustituida por los destellos eléctricos y anaranjados de las farolas que observaban impasibles la incesante actividad de la espesa telaraña de semáforos, edificios y automóviles. Por las aceras, felices rebaños de ovejas entraban en los bien iluminados supermercados de limpias y coloridas estanterías para consumir y gastar y comprar y rapiñar, no porque ello los hiciera aún más felices, sino porque los volvía todavía más ovejas. A la salida de los templos del capital, sin embargo, los gregarios humanoides eran desconsideradamente molestados por personas desharrapadas que trataban de mendigar, cual perros, las migajas que cayesen de la mesa de los amos. La grotesca escena no duró demasiado: al cabo de unas horas cerraron los centros comerciales, y privadas de su luz las polillas disfrazadas de humanos se dispersaron en la noche mientras la gente se retiró a sus cartones y colchones deshilachados para tratar de dormir a pesar del frío de febrero. La ciudad reveló entonces su verdadera condición de camposanto, con nichos en los que vivían muertos y criptas en las que agonizaban vivos. El viento aullaba, lúgubre, entre los dedos secos y desnudos de los árboles, llevando el grito silencioso de los esqueletos que habitaban el gargantuesco osario a través de las sordas calles y avenidas.
Una sola figura escuchó el desesperado gemido. Entre los pliegues de su capucha, podía verse una mueca de desprecio grabada a martillazos en la mandíbula recubierta de vello. Pero no era únicamente repulsión lo que había impreso en su gesto; había también asco, desesperación...y miedo.
El encapuchado se irguió lentamente, como si llevase una pesada carga sobre sus hombros cansados . Tambaleándose echó a caminar en dirección a su refugio, agarrándose a las farolas y a los árboles para evitar caerse. Antes de poder ocultarse de la hórrida mirada de la luna amarillenta que asomaba entre las nubes negras, tropezó y tuvo que aferrarse al respaldo de un banco. Se levantó poco a poco, desafiando a la ciudad con la mirada desde las profundidades de su capucha, y recorrió los últimos metros que le separaban de su portal.
Nada más entrar Pino se dejó caer como un fardo contra la sucia pared del rellano. No se molestó en dar la luz; la bombilla que colgaba de un cable del techo llenaría el portal de sombras más tétricas que la propia oscuridad. Con la cabeza entre las piernas, intentó relajarse y pensar en todo lo que había sentido durante las últimas horas observando la ciudad.
Su miedo no provenía de la degradación y la putrefacción de la sociedad: había tenido que convivir con ellas desde los cuatro años y con el tiempo se había vuelto casi inmune a su presencia constante en el mundo, del mismo modo que un enfermo crónico se acostumbra a su enfermedad y acaba asumiéndola como algo natural. No. Su miedo procedía de lo que había deseado al contemplar esa hogareña podredumbre.
Napalm.
Toneladas, toneladas de napalm.

El Príncipe

domingo, 10 de junio de 2012

Vida y Muerte

Heroes

12-12-11

Fueron andando hasta llegar al aparcamiento de la universidad, Arianne busco algo en su bolso de Prada y saco las llaves de un coche, apreto un boton y se oyo el tipico sonido que hacen los coches cuando se les abre a distancia. El coche de la francesa era un New Beetle color rosa palido. Arianne se giro del tal forma que Sandra se tuvo que apartar para que su melena no le diese en toda la cara. Se acerco a ella y le dijo:

-Si lo quierges saberglo tienes que venir a mi casa y te lo cuento con trgaquilidad y sin este frgio.
- Vale.
Subieron al coche, tenia unos asientos muy cómodos y mullidos, tapizados en ante beiges.
No hablaron nada durante el trayecto, Arianne se limito a conducir y Sandra se dedicó a fijarse por donde iban, estaban por el barrio de Salamanca, vastion de modistos de prestigio, hoteles de lujo y gente estirada y snob.
El coche se metio por una calle estrecha, era la parte mas residencial del barrio, calles rectas rodeadas de edificios antigüos y solemnes.
Se detuvieron ante un edificio de pisos, bajaron del coche y Arianne abrio la puerta del portal, era una puerta de hierro forjado muy pesada, pasaron a un portal con una escalera con una alfombra roja muy mullida, el portero salio de la porteria :

-Buenos dias, señorita- dijo el hombre con una sonrisa algo forzada y le dirigio una mira a Sandra de arriba abajo con expresion de asco.
Sandra ovbio la mirada y siguio a Arianne, se metieron en un ascensor antiguo de madera con una pequeña lampara de cristal en el techo.El ascensor se detuvo en el ultimo piso, abrieron las puetas y Arianne abrio la puerta que tenia en frente

Sandra estaba impresionada, nunca había visto una casa como aquella. Se trataba de un amplio y lumiso piso antiguo decorado con muebles muy modernos y con aspecto de caros.
En ese momento Arianne la devolvió al mundo real.
- ¿Sandrga? Sigueme es por aquí.
- ¿Eh?... si.. vale.


Oyeron pasos y apareció un hombre de mediana edad, alto, llevaba un traje de corte impecable.
Exclamo algo en francés y le dio un beso en la mejilla a Arianne.
-Papa te prgsento a mi nueva amiga en Madrigd, se llama Sandgra.
-Enchanté. mademoiselle, me alegro porg ti Anne, bueno os dejo solas- se despidio con una amplia sonrisa.
- Sandrga acompañame.- dijo la joven.
Recorrieron un largo pasillo atestado de cuadros.

- Ya hemos llegado- dijó Arianne con un suspiro y abriendo una de las puertas.
La habitacion, era una basta pieza cuandrada de dimensiones colosales; enfrente una cama de matrimonio, dos grandes ventanas a la derecha, en la pared apuesta habia una biblioteca blanca todas repletas de libros,  las paredes tenian un color rosa-melocoton, todos los muebles era blancos de lineas retro pero renovados, una espesa y mullida alfombra cubria la mayor parte de la estancia.
-Esta es mi habitacion- repuso muy satisfecha de ella- ponte comoda.
-Madre mia, que pedazo de casa que tienes- todavia estaba impresionada pro las dimensiones de la casa- ¿tu padre en que trabaja?- pregunto con mucha curiosidad.
Arianne solto una risita ironica.
-Pues es.... bueno... trabaja en la embajada francesa- lo dijo muy bajito, como si le diese vergüenza.
Sandra se imaginaba que su padre era alguien importante.
- Vaya... que suerte- dijo por decir algo.
Arianne algo apurada cambio de tema.
-¿ Te gustaria tomag algo?
-No gracias- tenia un hambre boraz, pero no queria molestar.
-En sergio, es la hoga de la del té, te lo preguntaba pog si quergias algo en especial.
-Mmmmm - no se decidia- pues... unos cruasanes- dijo muy timida.
Arianne se rió.
- Muy bien- se dirigio a la mesita de noche en la que  habia un telefono, pulso un boton y dijo algo en frances y colgó.
- He dado instrgucciones a la cocinega, y he pedido que nos lo traigan- dijo sonriendo y fuese lo mas natural del mundo.
Les trajeron el té enseguida, una enorme bandeja de plata en la que habia diferentes pastelitos, galletas y bollos que parecian hechos en casa. La doncella dejó la bandeja en una mesita auxiliar.
-Sirgvete lo que quiergas.
- Gracias.
Sandra cogio un poco de todo, en un platito se puso 3 galletitas, 1 cruasan, vio que en la tetera no habia te, sino un cremoso y espeso chocolate caliente, con el frio que hacia no habia nada que sentase mejor al cuerpo que una buena taza de chocolate caliente. Despues de deleitrse con el esplendido chocolate, Sandra sacó el tema que habian acordado hablar.
-Bueno, muchas gracias por esta merienda, pero hemos venido para hablar de cierto asunto,
¿ verdad?- dijo Sandra muy decidida.
- Si, es vergdad.
- Arianne.
-Anne- repuso la francesa- mis amigos me llamán Anne.
-Vale, te puedo hacer una pregunta un tanto brusca.
-Si desde luego.
-¿Quien eres?, se que vienes de Francia pero no se nada mas, bueno y que te llamas Arianne, y que posiblemente eres boiquimetica o algo así pero te has introducido en mi vida como un meteorito.
-Vale, mi nombrge es Arianne Marie Delacroix, naci en Paris en 1992, mi padre,es el duque de Lorena, aunque eso en Francia no tiene impogrtancia, solo utilizan a los nobles parga desempellarg cargos como el de mi padrge, aqui en España todavia tienen algo de importancia los titulos nobiliargos, pergo muy poco. Mi madre murgio cuando yo era pequeña, casi no me acuergdo de ella, aunque la echo de menos. Con el trabajo de mi padre, he ido cambiando de ciudad a lo largo de mi vida: Viena, Roma, Londres..... y ahora Madrid. Desde pequeña he aprendido ha hablar el aleman, italiano, ingles y español, mi padre lo considera una herramienta muy util en estos dias.
-Vaya...- Sandra estaba realmente sorprendida, aunque esperaba cualquier cosa- ya pero yo me refiero a lo que me quierias contar hace un rato, en la facultad.
Arianne suspiro
-Esta bien, pero no digas a nadie - haciendó incapie en "nadie".
-Desde luego- repuso Sandra con sinceridad.
Arianne miró fijamente a Sandra.
-Tengo el don de .... revivir a los seres vivos cuando les toco- dijo esta ultima frase muy nerviosa y apartando la mirada de Sandra, como si le diese vergüenza.
Se produjo un silencio incomodo.
- Vaya... si que es un don original- le dijó-Arianne no es para sonrojarse, es un don... bueno mejor dicho un poder muy util... vaya que si es util.
Arianne esbozo una sonrisa melancolica y tenia los ojos humedos.
- Si a veces es muy util, pero otras veces, cuando me molesta algo puedo perder el control y ...  puedo matar.- dijo muy cumpungida
-Tu misma lo as dicho, cuando pierdes el control... y por lo que puedo ver de ti, no eres una persona que pierda el control muy facilmente.
- En eso tienes razón
- Además todo es cuestión de practica yo tenía una amiga bueno campañera que cuando tocaba a la gente los freía vivos pero ahora puede incluso besarse con el chico que quiere, los controla perfectamente, estoy segura de que si ella puede tu también.
Arianne esbozo una sonrisa de complicidad
-Bueno.. ahora te toca a ti- repuso Arianne- antes en el aparacamiento me has dicho que m comprendias perfectamente, eso es por algo.. no crees- dijo con un tono algo altanero.
-Esta bien, hace un momento te habia dicho que conocia a una chica que electrocutaba a la gente que se le acercaba... pues... bueno .... esa chica es mi hermana, yo también puedo...en fin, puedo hacer levitar objetos, leer la mente, cosas de ese estilo- explico Sandra con un tono de sorpresa.
-Me lo imaginaba- dijo Arianne.
Sandra miro la hora.
-¡¡Dios!! que tarde es, me tengo ir corriendo.
- Confiaba en que te quedases a cenar.
-Gracias, pero no puedo.
- Bueno al menos dejame llevarte en coche.
-Mmmm...no quiero molestar
- No en serio.... no hay  mas que hablar te llevo.
- Gracias- repuso Sandra muy azorada
Salieron del edificio y se subieron al coche. Sandra le indico la direccion y la chica introdujo la informacion en el GPS del coche pero saber el camino.
Cogieron la autopista, y llegaron en media hora.Cuando llegaron Sandra noto que arianne estaba un poco intimidada por el barrio por el que vivia Sandra.
-Es aqui- dijo Sandra.-Muchas gracias, ¿nos vemos mañana? supongo.
-Claro- repuso Arianne con su abitual sonrisa perfecta.
-Bueno pues hasta mañana- dijo bajandose del coche y cerro la puerta.
Arianne arranco y el coche se perdio al doblarse la esquina.
Sandra llego a la conclusion de que Arianne ocultaba algo, ya lo averiguaria y entro en casa

viernes, 16 de marzo de 2012

Perdidos

Heroés

2-12-2011

Cada vez que cerraba los ojos, por la mente de Sandra, pasaban el recuerdos de Pino. Le veía correr, yendo hacía las vías del tren y veía como sin pensárselo dos veces el se tiraba dejando atrás su vida, sus amigos ...Todo. Un dolor inmenso se apoderaba de su corazón, ahogándola sin dejarla siquiera respirar.
Desde ese momento no había día que Sandra no llorara por su ausencia. Le echaba de menos a cada minuto y a cada segundo. Los días pasaban lentos como si fueran interminables y a veces pensaba que vivir no merecía la pena, su amigo, su compañero, se había ido y lo peor era que a menudo se sentía culpable por todo lo que había pasado, porque a pesar de todo le había dejado solo poniéndose de parte de Erik en la pelea, sabiendo lo que Pino era capaz de hacer porque el mismo se lo había contado unos días antes pero Sandra jamas pensó que el fuera capaz...

Cada vez que cerraba los ojos pasaba también por su mente la última conversación que había tenido con Erik, como el se había largado de la casa después de decirle aquellas cosas tan duras,que no la quería y que ella era la causante de la muerte de Pino, su asesina.
Desde ese momento no había día que Sandra no llorara su ausencia. Decirle que le echaba de menos era decir demasiado poco, le necesitaba a su lado. Todo aquello no tenía sentido, Erik era la persona que peor le trataba de toda la tierra, además a menudo se peleaban y  la mayoría de las veces el pasaba de ella, pero a pesar de eso Sandra era feliz con solo verle cada día y ya no podía hacerlo.

Cada vez que cerraba los ojos pensaba en como era posible que hubiera perdido en tan poco tiempo a las dos personas que más quería del mundo, a su amigo Pino y a... Erik. Se levantó de la cama sin muchas ganas de hacerlo. Todo su mundo se había ido al traste, se volvía a sentir sola, perdida, sin saber qué hacer. Bajó a desayunar, sin decir palabra. Fermín la vio entrar cual espíritu en la cocina. La verdad es que ya era costumbre ver a Sandra como un muerto viviente, apenas comía y ya ni si quiera hablaba, era como si estuviera en otro sitio, en otro mundo. Fermín sabía que eso tenía que acabar, no era bueno que todo siguiera así, tenían una misión, un comentido y Sandra era una de las chicas que siempre estaban dispuestas a ayudar, no podía perderla, además de que verla así daba lastima. Pero no era la única que lo estaba pasando mal: Elena también. Lloraba todas las noches e incluso pasaba las horas hablando con su amigo imaginario Erik, todo era de locos. Fermín le puso a Sandra encima de la mesa un tazón de leche. Elena y Carlitos entraron también en la cocina y Fermín preparó otro tazón para ellos y sin decir palabra salió de la cocina. Marcos y Laura estaban sentados en el sofá.
- Esto no puede seguir así...- Laura y Marcos miraron a Fermín.- Esta casa parece un tanatorio, vale que Pino ha muerto y que Erik se ha ido pero eso pasó hace dos meses. Creo que tenemos que ser fuertes y seguir adelante.
- Tienes razón Fermin, pero es que superar esto no es  fácil para ellos, nosotros somos adultos y por eso parece que lo llevamos mejor, tendremos que dejarles tiempo.
- Llevan dos meses así perdidos sin saber que hacer, entiendo que necesiten tiempo, pero creo que lo que necesitan ahora es un empujón, un soplo de esperanza no sé, yo también me encuentro perdido, joder- dijo Fermín frustrado.
- Todos estamos perdidos, pero encontraremos de nuevo el camino, juntos como siempre.- Laura le da a la mano a Fermín.
- Laura tiene razón, lo conseguiremos.
- Por supuesto tenemos una promesa que cumplir, todos prometimos ser una familia y conseguir la felicidad de estos niños y de muchos otros, darles un hogar, un sitio donde puedan estar, donde se les acepte. Y creo que lo hemos conseguido, todas las familias tienen momentos difíciles, pero siempre se sale- Fermín la mira, Laura es una mujer muy madura, sin duda la que más lleva las riendas en esa casa pero el no se puede quedar atrás, él es el que más sabe acerca de los poderes de los niños, pero es que todo esto le viene grande joder, si estuviera aquí... pero no lo está, está solo.
-Si, Laura tiene razón yo creo que lo hemos conseguido, hace tiempo que nos hemos convertido en una familia de verdad, con los papás Laura y yo, el hermano mayor ese eres tú, los dos adolescentes independizados, Naia y Erik, la adolescente que está en casa Sandra con su amigo Pino, los dos pequeños torbellinos Elena y Carlitos, y el primo Leo, que nunca está en casa, pero es de la familia.
- Tienes razón, es que todo esto me supera. No quiero que ellos se vuelvan a sentir perdidos, como al principio.
- Al principio, no solo estaban perdidos, también asustados. Sandra no entendía por qué escuchaba voces, y Naia casi mato a su tío de una descarga eléctrica... no se creo que no estamos como al principio. Elena ya sabe hacerse invisible cuando quiere, y Carlos correr a la velocidad de un rayo y ya no ven eso como una maldición, sino como un don. No estamos como al principio, estamos muchísimo mejor- Fermín asiente, Marcos le da la mano a Laura.- Vale que ahora parece que estamos derrotados, pero solo tenemos que volver a levantarnos y ya lo haremos, no hay duda, yo no me voy a rendir y ellos tampoco.

domingo, 11 de marzo de 2012

CORAZON Y CABEZA

A veces, y solo a veces, ocurre que todo lo que creías que era verdad, todo lo que creaba tu mundo: tus principios... son erróneos.
¿Y qué haces entonces?
¿Cambiar?
¿Huir?
¿Adaptarte?
No.
Seguir adelante.
Como eres.
Como los demás creen que eres.
Sin cambios.
Sin que noten que algo dentro de ti se ha transfigurado.
Sin que nadie sepa que realmente ya no crees en lo que antes creías.
Sin que nadie sepa que ya no eres la misma persona que antes.

CABEZA A CORAZÓN:

¡Basta!
¡BASTA!
¡No puedes!
¿Me escuchas?
¡NO PUEDES!
¡EEEOOOOO!
¡ESCUCHAME GILIPOLLAS!
¡TU Y ELLA NUNCA... NUNCA!
¿ME OYES?
¡NUNCA ESTARÉIS JUNTOS!
¡NUN-CA!
No.
NO.
NO QUIERES ESTAR CON ELLA.
¡NO QUI-E-RES!
Sois demasiado diferentes.
DIFERENTES.
¿ME ESCUCHAS?
DI-FE-REN-TES.
¡¡DEJA DE IGNORARME!!
¡SOY TU CONCIENCIA!
¿ENTIENDES?
¡TU SENTIDO COMÚN!
¡¡NO TE LIBRARÁS DE MI CAPULLO!!
Mírala.
MIRALA.
Es patética.
PATÉTICA.
ES SIMPLE.
No.
NO LA QUIERES.
NO TE ENGAÑES.
pfff
ERES PATÉTICO.
SI TÚ.
TÚ.
TE HAS VUELTO ALGUIEN PATÉTICO.
DAS AS-CO.
¿CÓMO VAS A QUERERLA?
ES... ES...
¡ES UNA FRIKI!
¡SI HASTA SU VOZ TE IRRITA!
¡TE IRRITA QUE LO SE YO BIEN!
¿TE RECUERDO QUE CONVIVIMOS EN EL MISMO CUERPO?
¡PUEDES ENGAÑARTE TODO LO QUE QUIERAS!
¡PERO A MI NO ME LA DAS!
¡SE QUE NO LA QUIERES DE VERDAD!
ES... ES...
¡ES UN CAPRICHO!
LO SABES...
Lo sabes...
No la quieres...
No la...
No...
No puedes...
No...
no...
....

CORAZÓN:

La quiero.
La quiero.
No puedo estar sin ella.
¿Que haré sin ella?
¡LA QUIERO!
¡POR QUE ESTÁ CON OTRO?
¿NO LE VALGO YO?
¡SOY LO SUFICIENTEMENTE BUENO!
¡SOY MEJOR QUE BUENO!
¡¿POR QUE ME HACE ESTO?!
¡¡LA QUIERO!!
¡¿QUÉ MAS QUIERE?!
Mírame.
MÍRAME.
Solo mírame.
Por favor.
Te quiero.
TE NECESITO.
¿QUE HARÉ YO SIN TÍ?
Mira sus ojos.
ESOS OJOS.
No.
Deja de mirarle.
Estoy aquí.
AQUÍ.
A tu lado.
¿Qué ves en él?
Sé que te hice daño.
No volveré a hacerlo.
Mi amor.
MI AMOR.
Mírame.
Sí.
A mi.
Así.
Bésame.
Sí.
Así.
Te quiero.
Te quiero.
No me importa lo que seas.
Te necesito.
Lo sabes.
¿Verdad?
Te quiero.
Sé que no te lo digo.
Lo sé.
Te lo dire.
Te lo juro.
Cuando tenga el valor.
Te lo dire.
Ten paciencia
Mi amor.
Ten paciencia.
Por favor.
Dame tiempo.
Te quiero...

CORAZÓN A CABEZA:

¡BASTA!
¡BASTA!
¡¡CÁLLATE!!
¡¡NO ENTIENDES NADA!!
¡¡NADA!!
¡NO SABES LO QUE ES EL AMOR!
¡¡LA QUIERO Y NO PODRÁS HACER NADA CONTRA ELLO!!
¡¿ME OYES?!
¡¡CÁLLATE!!
¡¡¡CÁLLATE!!!
¡¡NO ERES NADA!!
¡¡TÚ ERES PATÉTICA!!
¡INTENTAS NEGAR LO QUE SABE QUE ES ESTÚPIDO NEGAR!
¡LATO POR ELLA!
ES PERFECTA.
MIRALA.
LA QUIERO.
¡LA QUIERO!
La necesito.
LA NECESITO.
SE QUE NO LO ENTIENDES.
¡ME TOCA Y NO PUEDO CONTENERME!
no te escucho.
¡¡CÁLLA!!
¡¡CALLA!!
¡¡NO QUIERO OIRTE!!
¡¡NO QUIERO!!
NO LO ENTIENDES.
¡NO PUEDES!
ESTAS SOLO.
AHORA YO TENGO EL CONTROL.
Y TÚ.
¡SI TÚ!
¡NO ERES NADA!
YO TENGO EL CONTROL.
LA QUIERO.
¡Y NO HAY NADA QUE PUEDAS HACER PARA EVITARLO!
NADA.
NADA.
CÁLLATE.
SI.
MEJOR CÁLLATE.
PORQUE ESTA GUERRA LA HAS PERDIDO.
HAS LUCHADO.
Y FINALMENTE HAS PERDIDO.
CALLA.
SHH.
ASÍ.
SILENCIO.
¡QUIERO OÍRLA!
¡¡CÁLLATE!!
QUIERO OÍRLA.
DEJA QUE DISFRUTE.
SHH.
SILENCIO.
ASÍ.
NO LO ENTIENDES.
BASTA.
NO TE OIGO.
NO QUIERO HACERLO.
SOY MAS FUERTE QUE TÚ.
Y LO SABES.
HAS LUCHADO BIEN.
PERO HAS PERDIDO.
SHH.
CALLA.
NO SEAS INFANTIL.
INFANTIL.
POBRE.
ME DAS PENA.
APRENDE A ENCAJAR UNA DERROTA.
NO SEAS PATÉTICO.
SILENCIO.
AHORA.
ASÍ.
No quiero oírte.
Silencio.
Muy bien.
Ahora déjame escucharla.
Bien.
Así.
Así.
...