martes, 24 de julio de 2012

La metamorfosis de Kafka

Heroes

Hacía exactamente varios días que Erik se había marchado de la casa, y para Sandra los días eran cada vez mas agotadores y más pesados. Todo era mucho mejor que antes, eso era verdad, Pino, su buen amigo había resucitado de entre los muertos y parecía que ahora iba a quedarse a su lado para siempre tal y como él le había prometido en su momento. Sin embargo la perdida de Erik era insoportable. No era que se hubiera marchado( eso lo hacía muy a menudo, y siempre volvía a  casa por razones ocultas e incomprendidas) era que ella misma se había dado cuenta de que por mucho que le quería era imposible que lo suyo con el llegara a funcionar en un futuro, simplemente no funcionaba, estaban destinados a estar separados de por vida, no importaba lo mucho que se pudieran a llegar a querer, no importaba nada, todo era inútil y saber eso era lo peor de todo. Ante esa desesperación Sandra no sabía que hacer. Por eso posiblemente, ella se había agarrado a lo único bueno que había en su vida, después de Erik: Pino, hasta tal punto que se había volcado en una relación con él. Llevaba exactamente 2 semanas siendo su novia y la verdad es que Pino era un chico encantador, atento, romántico,dulce, cariñoso, todo lo contrario a Erik. Pero a pesar de todo eso el dichoso pokero seguía presente en su mente, constantemente y por mas que ella intentara que eso cambiaría Erik seguía allí día y noche. Cierto era que en algunos momentos cuando estaba con Pino se olvidaba de él pero aun así le evocaba más de lo que realmente deseaba. Sandra se encontraba en la terreza leyendo un libro llamado" El túnel". Dos golpecitos la sacaron de la lectura.
- ¿Se puede, pequeña?- Sandra sonríó al ver a Pino en el marco de la puerta.
- Claro, pasa- Ella metió la foto de la familia que usaba como marcapáginas dentro del libro y lo cerró.
- ¿Qué estabas leyendo?- preguntó Pino con curiosidad, mirandola con esos ojos azules. Sandra se perdió en su mirada un instante pero al rato volvió a la tierra. Aunque lo que dijo tras salir de su trance no tuvo mucha lógica.
- Un libro. - ella se rió de su propio comentario y rectificó enseguida.-Un libro llamado el " El túnel" - Pino la sonrió.
- Eres tan... no se como decirlo
- ¿Friki de los libros? ¿rata de biblioteca?- Pino la miró con horror primeramente y después la sonrío y le toco la mejilla.
- Sandrita, jamás diría semejante cosa de ti. Te quiero.
                                             
- Y yo...- Pino se inclinó acercandose a ella y la agarró el rostro con ternura para después regalarle un beso suave en los labios. Sandra cerró los ojos y disfrutó del beso.  Los besos de Pino era muy diferentes a los de Erik, eran suaves, cálidos y sobre todo transmitían mucho amor y cariño. Los de Erik eran todo lo contrario llenos de pasión. Pino se separó dando por terminado el beso.
- Nunca te he preguntado cuál es tu libro favorito...
- adelante puedes hacerlo ahora
- ¿ Cual es tu libro favorito, Sandrita? - Ambos se empezaron a reír. Sandra le miró divertida.
-Pues mi libro favorito es la metamorfosis de Kafka
- ¿El del escarabajo? - Pino le miró extrañado hubiera esperado cualquier libro menos ese, un libro como Harry Potter o la Princesa Prometida, sin duda Sandra era una caja de sorpresas.
- ¿Puedo preguntar el porqué?
-Bueno es que siempre me he sentido identificada con el protegonista...
- No eres tan fea Sandrita...
- Idiota...
- Quiero decir que bueno el un día se despertó siendo un escarabajo, algo raro y yo un día me desperte leyendo la mente a la gente y eso también es raro. ¿no?
- Yo, prefiero llamarlo especial....-Sandra le dedico una sonrisa y se volvieron a besar.

En esto pensaba Sandra, pero de esto hacía tiempo. Finalmente había elegido a Erik, si una gilipollez absoluta elegir a aquel que no te acepta, que no te entiende y que no sabes a ciencia cierta si te quiere, pero Sandra era rara... rara como el escarabajo de la metamorfosis.  Sin que nadie lo supiera jamás unas lagrima se le escaparon ¿era posible que se hubiera enamorado de Pino?


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