Héroes
12-12-2011
Sandra se levantó encogida por el frio, estaba hecha polvo, tenia un catarro que lo arrastraba ya desde hacía dos semanas y no se lo quitaba de encima. Se puso su bata de franela rosa y salio de su habitacion hacia la cocina. Alli estaban todos, o casi todos porque Erik y Naia todavía no habían aparecido por casa. Sandra sintió una pena enorme al ver la silla de Erik vacia, pero se sentó intentando que eso no le doliera más. Estornudó sin poder evitarlo, causándole un agudo dolor en la cabeza. Fermin le revolvió el pelo de forma cariñosa.
- Madre mia Sandra que trancazo que llevas.
- La verdad es que llevo así desde hace dos semanas, estoy harta- Laura le miró preocupada.
- Tendremos que llevarte al medico, no puedes seguir así
- Eh, Laura no estoy de acuerdo y si el medico nota algo... ya sabes ¿qué?
- Ya Marcos, pero no puede seguir así. -Sandra acabó con la discursión.
- No os preocupéis ¿vale?, si esto es una tontería de catarro, en nada se me pasa.
- ¿Una tontería de catarro dos semanas, Sandra? tienes que ir al medico.
- Molaría un montón que uno de nosotros tuviera el poder de curar los catarros-dijó el pequeño Carlos.
- Tu tomate ya el colacao que vas a llegar tarde al colegio.
- Jo me da pena que Sandra ya no vaya con nosotros al cole..- comentó Helena.
- A mi también enana.
- Bueno, si no te recuperas pronto Sandra iras al medico. Lo siento Marcos pero Laura tiene razón- replicó Fermin.
Cuando terminó de desayunar subió a su cuarto, vió la cama de Erik vacia y volvió a sentir nostalgia. " maldita sea Sandra ¿no puedes dejar de pensar de él ni un momento?", no podía. Se vistió de forma muy simple un falda estampada y pasada de moda, una camisa blanca normal, un jersey de color azul que hacia tiempo que había perdido la forma, unas medias negras y unos zapatos comodos, se puso el abrigo y salió de casa
Hacia frió, estaba siendo uno de los otoños mas frios que ella recordaba. Ocultaba su cara tras una espesa y suave bufanda de la lana a juego con un gorro blanco. Bajo por la boca del metro, paso las taquillas, recorrió los largos pasillos y llego al anden. Pasaron unos minutos hasta que llegó el metro, pudo sentarse entre una anciana y un hombre con mala pinta, pero estaba agotada por el catarro y le dio igual.
Salio del metro, hacia la universidad, en esta parte de la ciudad hacia mucho mas frio y se arrebujó mas en su bufanda. Lo último que necesitaba era ponerse peor a causa del frío. Anduvo un par de minutos, vio a lo lejos una figura femenina, esbelta, de andares elegantes, como si flotase en el aire.
Vestia muy acorde a la moda pero con estilo y muy chic; unos vaqueros pitillos, botines negros con tacón, un abrigo negro cruzado muy entallado, un fular blanco con una vuelta al cuello y una boina negra ligeramente inclinada hacia un lado dejando su melena castaña al aire y llevaba una carpeta bastante gruesa en el ragazo. Pensó que era la tipica niña mona que solo iba a la facultad a lucir cuerpo y vestuario " lo que faltaba la nueva Didi"- pensó. A medida que se acercaba, pudo ver más de cerca su cara, era una chica joven de su edad mas o menos, de una belleza deslumbrante, ojos rasgados, nariz perfecta, una boca de labios sensuales. Cuando estuvieron lo sufiencientemnte cerca la una de la otra, la chica pisó una baldosa en mal estado con lo cual su pie quedo atrapado en el hueco, pero su cuerpo siguio avanzando, perdio el equilibrio y fue a darse de bruces con Sandra. Las dos calleron al suelo.
-!!Oh¡¡ lo siento, lo siento de vergdad, pergdonem !! que verggüenza¡¡, se me ha quedado el pie atrgapado en el hueco, lo siento muchisimo- dijo con apuro la joven mientras se levantanban- que puedo hacerg porg usted.
Sandra estaba aturdida- "Pues si que empieza bien el día"- pensó Sandra.
- No pasa nada- dijo Sandra muy cortada. Cayo en la cuenta del que el abrigo se le habia roto.
- Mon dieu¡¡ se le ha rgoto el habrgigo- dijo la joven.
- Oh, no pasa nada era viejo-dijo algo molesta.
-Se lo pago, es lo minimo que puedo hacer despues de habergla tirgado al suelo.
- No, no hace falta, ademas ya lo iba a tirar.
- Insisto, ¿como se llama?
- Sandra- dijo´- y por favor, no me trates de usted, no hace falta, si soy casi un niña- dijo casi suplicando.
La joven rió. Sandra se fijo mejor en la cara de la chica, tenia una belleza deslumbrante, ojos de color pardo o verde, unas pestallas largusimas los envolvian, debajo del ligero maquillaje se dejaba entrever un cutis de muñeca de porcelana.
- Lo siento, en Francia nos tratamos de usted si no nos concemos, pero eso tiene solucion, me llamo Arianne, como habras podido observar soy francesa y estoy aqui con mi padre que le han destinado aqui, en España.
En ese momento Sandra solto un tremendo estornudo, sobresaltando a la chica.
-¿Estas mala?
- ¿Se nota tanto?- era obvio que si se notaba- hace una eternidad que estoy así.
-:Pogbecita....bueno lo siento mucho pergo me tengo que irg, llego targde a clase de biologia.
Sin que Sandra lo pudiese evitar la francesa le dió dos besos en la mejilla.
Se despidieron y se alejaron por caminos opuestos. " vaya parece que no es como Didi, al menos es simpatica"- pensó Sandra aliviada.
Al cabo de un rato Sandra notó que su catarro habia desaparecido, respiraba bien, no le ardian los ojos y no tenia ni un solo dolor muscular tipicos de la fiebre, pero no le dio mucha importancia- "los antibioticos por fín "hacen efecto, tengo que decírselo a todos- pensó mientras entraba en su facultad.
A la salida, seguia haciendo mucho frio, no habia rastro del sol. Se dirigió hacia el metro, cuando un golpe seco la sobresalto. Miro a su alrededor, vio a un grupo de gente apelotonada. Fue a ver que habia pasado. Cuando llego, la gente estaba murmurando y con cara de tristeza y preocupación. Cuando se dispersaron, Sandra pudo ver a un chico joven que habia sido atropellado. Tenia la cara ensangrentada y muy mal aspecto.
En ese momento aparecio Arianne que exclamó algo en frances ,se arrodillo junto al chico que yacia en el suelo inmóvil.
-: Soy estudiante de medicina, algo prgode hacerg.- dijo muy segura de si misma.
Le exploro, le toco la cabeza junto el brazo que parecia estar roto.
Termino y dijo: Esta pergfectamente, no tiene nada en absoluto.
Para cuando llego la ambulancia, el joven atropellado se habia espabilado y estaba perfectamente, exceptuando el susto.
Mientras Sandra volvia a casa, sentada en uno de los asientos del vagon, pensaba en lo extraño que habia sido el día, en un principio no le podia dar una explicacion posible, pero a medida que le daba mas vueltas en su cabeza, más sentido le sacaba a lo que estaba pensando. Llegó a su casa y se encontró con Fermin que estaba haciendo no se que cosa entre un montón de papeles.
- ¿Como te va el catarro?
- Eh, bien, bueno se me ha curado de golpe. Fermin tengo que hablar contigo.
- Tu diras.
- Eh, bueno ha pasado una cosa rara y necesito la lista de los poderes posibles de los "no encontrados"
- ¿Has localizado a uno?
- Estoy por pensar que sí, pero tampoco estoy muy segura.
- Esta en mi despacho, cuando tengas suficiente información avísame.
- Vale- Sandra fue corriendo al despacho de Fermin y encontró la lista que estaba buscando. Despues de ojearla encontró lo que necesitaba " Bioquinesis: Habilidad para controlar la vida. Los Manipuladores Biológicos pueden curar, matar, alterar la composición del cuerpo y pueden hacer otras cosas relacionadas con el. Pueden hacerlo mediante el tacto... Personas con este poder: 10" Sonrió satisfecha, tenía que ser eso.
A la mañana siguiente se levanto con la decisión de hablar con la francesa. Se vistió muy deprisa , tomo un cafe solo y salió por la puerta sin despedirse de nadie.
Seguía haciendo un frio de muerte pero hacia un sol esplendido. Cuando llego a la facultad de medicina se dispuso a buscar a Arianne por todos los lugares. Pasó por el hall, no estaba, aula tras aula y no estaba, pregunto a alumnos a ver si la conocian o si la habian visto por algun lado pero nada.
Decepcionada ya, Sandra pensó en volverse a su casa e intentarlo al día siguiente, cuando una voz familar la llamo, era Arianne, lucia un poncho azul con cuello ribeteado de lana gris, unos leggins beiges, unas botas de color negro con tacón, un sombrerito gris estilo años veinte y unos guantes negros de cuero.
Sonreia de oreja a oreja, tenia una dentadura perfecta.
- Bon jour, que frgio hace verdad- dijo con si se conociesen de toda la vida.
- Si hace mucho frio, de los mas frio que recuerdo yo.
-¿Ya te encuentrgas mejorg de tu catarrgo?
-La verdad que si, se me ha ido completamente, estoy como una rosa.
- Me alegro- dijo con sinceridad.
Sandra cambio de tema bruscamente.
- ¿Que tal esta el chico atropellado?
- Oh, esta bien, le hiciergon una prguebas y paga casa.
-Menos mal, cuando yo le vi, pense que no estaba vivo.
- Yo tambien lo pense al prgincipio, pergo lo salve- dijo esto ultimo muy irónico.
- Si... eso mismo pienso yo- se estaba arriesgando pero no tenia otra opción, encontrar a los "no encontrados" era una prioridad.
La expresión de Arianne cambio por completo, su sonrisa se desvaneció, sus ojos expresaban miedo y frunció el ceño.
- ¿A que te rgefieres?- dijo con un tono muy frió.
Sandra ya habia soltado la bomba asi que decidió seguir.
- Ayer te conocí, tenia un catarro monumental, no se lo que me hiciste pero se me fue, en un principio pensé que era que los medicamentos que por fin hacían su efecto y no le dí importancia, fue hasta después del atropello cuando empecé a hilarlo todo. Se me cura el catarro enseguida después de cruzarme contigo y un chico que probablamente despues de ese atropello no se hubiese vuelto a levantar en su vida, se levantó como si nada después de haberle examinado tu misma.
Arianne lo escucho todo muy seria, no dijo una palabra.
- Casualidades de la vida.
- Yo no lo creo.
La miró fijamente a los ojos, pero la francesa la esquivo. Arianne suspiro y cerró lo ojos. Abrió la boca para decir algo pero no dijo nada. Sandra, al ver su estado de confusión decidió aclararle todo.
- Si, no creo en que haya sido una casualidad, digamos que a mi también me pasan cosas raras- Sandra la miró fijamente alos ojos- Yo en tu casó estaria haciendo muchas preguntas, te prometo que haré todo lo posible para explicártelo, no eres la única.- termino esto con una sonrisa.
Arianne la miró no supo porque pero Sandra le trasmitía confianza.
- Acompañame- dijo la francesa,Sandra sonrió y fue tras ella.
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